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Tratando de recuperar mi pasión para ganar dinero


Para ganar dinero en línea , usted necesita tener esa pasión, y usted debe estar dispuesto a sudar tinta para 18 de 20 horas al día, y tomar todo el dolor que se le presente, para obtener la máxima recompensa! Por seis meses más o menos, tuve sido un poco fuera de la pista, y se había aflojado un poco, y yo casi había dejado de tomar nuevos proyectos de SEO y contenido de escritura totalmente, y se ha ido a mi zona de confort, pero justo después de hacer mi lista de los 10 para el 2012 , estoy inflado otra vez, y he tomado un nuevo reto hoy en día, y estoy de vuelta a mi fiebre de escribir. Me pasé casi 21 horas trabajando en mi computadora portátil de ayer, y ya estoy sintiendo muy bien de estar de vuelta a mi modo de ganar!

Si eres nuevo en el mundo del marketing en línea, usted necesita entender una cosa muy clara – más trabaja, más se esfuercen, más fácil le sería a ganar dinero en Internet . Nunca sería fácil de hacer su primeros $ 100.000 pero una vez que se cruza esa barrera, no hay nada que te detenga. Ahora, quiero cruzar mi primera crore , y crear rápidamente un gran imperio en línea de avanzar hacia la segunda. La primera tuvo casi 5 años por venir, pero yo no voy a esperar más de 2 años para el segundo, y yo mi mejor esfuerzo para asegurar que los tercero, cuarto y sucesivos seguir a @ 1 / año (o más). Para aquellos que están luchando para ganar dinero en Internet con Google Adsense , me gustaría decirte que se ha vuelto muy difícil en estos días, e incluso mis ingresos de Adsense había recibido una paliza en los últimos dos meses, pero ahora están volviendo poco a poco a mejores niveles. Si usted está abofeteado por Panda, que puede ser muy difícil de recuperar, así que le recomiendo que usted también comenzar un nuevo blog en el lateral, para compensar las pérdidas sufridas, y seguir tratando de revivir su antiguo blog, así . El marketing de afiliación también se ha vuelto muy competitivo, pero si usted ha perseguido a la determinación de nada te puede detener – confía en mí, esto no es fuente de inspiración B * S * – esa es mi experiencia práctica de los últimos 6 años!

fuentes: Del dinero

otros: gane dinero por internet

Manda pelotas la cosa

abr-16-2012 By admin

no me parece normal dedicarse a cazar a estos hermosos animales, y menos por "deporte"

Buenos días, buenos post, espero que todos hayáis tenido un muy buen fin de semana, vaya una buena semana en general, y que esta sea mejor que la anterior, desde luego los que han tenido una semana horribilis han sido los de la familia real, el de nombre largo e impronunciable, y feo y que para acortar dejaremos en Froilan, se nos ha abierto un boquete en el pie, coñas aparte pobre crio que daño debe hacer eso, demostrando que las armas son un peligro, y más en manos de Borbones, y después el Rey, que se ha roto la cadera cazando elefantes en Botsuana…o como pelotas se escriba… pero yo me pregunto…romperse la cadera…estaba cazando con la cadera? Se estaba intentando cepillar un elefante…porque yo lo del golpe de cadera lo entiendo como un momento muy… no es como decirlo…me suena mas a sexo vaya…y no se, no he visto a la reina últimamente, pero tampoco la veo como una elefanta,  bueno si es que llevo a la reina claro que eso tampoco lo se.

Es curioso que el primero de los españoles, el rey del país, ese que no duerme por las noches preocupado por los jóvenes de la piel de toro que no tienen trabajo, supongo que todo ese stress que le genera ser el rey tiene que quitárselas pegando unos tiritos en botsuana a razón de unos 44000 euritos, que total que son 44000 euritos,  veamos así a calculo a ojímetro…bueno que narices que lo calculo bien, voy a ver cuánto es el salario mínimo en España…641,40 eur…ok, calculemos, con eso podría el estado dar a casi 69 personas el salario mínimo…pero que más da, son 69 pobretones desgraciados…que el rey vaya a pegar unos tiritos que el pobre no duerme pensando en esos 69 desgraciaditos que no llegan a fin de mes.

Bueno dejemos el tema del rey, que me sulfuro, y  la verdad cada día que pasa estoy más convencido de su inutilidad y de que sería un coste que se debería cortar por lo sano (quizás deberíamos tomar ejemplo de Francia, que dicen que allí la monarquía perdía la cabeza por irse del país), pero vaya, con que dejaran de cobrar del estado me daba con un canto en los dientes, pero me molesta que con mi dinero, se costeen viajes del rey para estas cosas, y sobretodo me molesta que ahora que entra el tema del copago para todos, nos toque a todos, copagar la cadera nueva del rey y el remiendo del pie de su nieto, y no nos engañemos, que esto lo copagaremos todos nosotros.

casi 69 personas al mes tendrian el salario minimo con esos 44.000 eur y alguna mas si sumamos lo que costara pagarle la cadera nueva al rey

Bien la verdad es que en esto de la gente sin trabajo, es una putada, aunque también hay peña que le echa mucho morro, yo en el trabajo, he tenido gente, que se la ha fichado, ha venido a currar dos días, y cuando han tenido su copia del contrato, con la que ir a su ayuntamiento a pedir una ayuda  para lo que sea…no ha vuelto, lo cual me parece una falta de respeto, para quien te contrata, y para el resto de trabajadores que están en el paro, eso o como nos ocurrió una vez, estábamos un sábado haciendo horas porque había un repunte en la producción (que tiempos tan lejanos esos en que no había falta de …si no exceso de trabajo) y bueno, fuimos unos cuantos a currar, unos a producción, un compañero y yo al almacén para acabar de preparar un género que salía urgente el lunes a las 6 de la mañana y tres más a hacer unas tareas de mantenimiento que no se pueden hacer cuando la fabrica funciona al 100%…total que los sábados se trabaja a otro ritmo, más tranquilo, y todos nos olvidamos un poco del resto, íbamos a lo nuestro sin agobios pero sin parar, pero sin telefonazos que te corten el ritmo ni nada, pero eso si, a eso de las 10 nos íbamos todos a desayunar algo al bar, una pequeña licencia que normalmente no se hacía entre semana, total que nos vamos todos y   total…que falta uno, y todos, y Kharim?? Donde esta ¿ donde está?? Y que nadie lo había visto, lo primero pensamos joder que no se haya caído o dado un golpe y este tirado por ahí, así que el encargado de los sábados y yo (que trabajo en la empresa de mi suegro y soy el encargado de la prevención) nos pusimos a buscarlo…paseo por la fabrica, almacenes, y que no está, total que nos subimos a la X-15 un altillo que tenemos y tampoco esta…y yo que le digo al encargado, oye ya no sé dónde buscar…y de golpe…oímos un …ZZzzzZZZzzzZZ…. Nos miramos y dijimos no puede ser…pues sí, el sujeto se había hecho con unos sacos de un parapeto , con otros un camastro y usaba otro como cojín, y estaba durmiendo desde las 6 de la mañana…la verdad me sentó como una patada en los huevos a mí y a todos, porque todo el mundo necesitaba ese extra de pasta y ese “compañero” le estaba robando el dinero a otro que si se lo hubiera ganado, evidentemente se lo dijimos al director de la fábrica, pero digamos que no se gano precisamente el cariño de los compañeros.

Finalizado el relato

abr-4-2012 By admin

La terrible soledad de la ignorancia (Parte III).

Al día siguiente, me levanté con algo de resaca, pero pareciera más intelectual que por problemas con el alcohol. Había estado toda la noche dándole vueltas a algo, a una última frase, a un error cometido, o a un conjunto de errores, para ser más exacto. Sé que no debería hacerlo, pero tengo el tremendo defecto de darle vueltas a las cosas y desgraciadamente, en este trabajo, hay que tener una mente fría, si no, muchas personas pueden perecer por culpa mía.

Recogí las cosas que ya tenía preparadas desde el día anterior y las metí todas en un macuto de deportes lleno de rocetones y chapas. Luego, con sumo cuidado, metí entre un par de calcetines una pequeña caja con cierre magnético.

Al llegar al lugar del aquelarre, como lo habían calificado la noche anterior mis amigos, pregunté por Carlos o Bruno y una demacrada mujer a la que se le podían apreciar unas grandes calvas sobre su cabeza me indicó con su huesudo dedo la habitación donde se encontraban. Sin pararme ni a darle las gracias me dirigí hacia allí viendo como salía Bruno, para esfumarse al momento entre los estrechos pasillos. Carlos, con la puerta abierta, me observó, y me hizo un gesto para que pasase.

-        Buenas, veo que ya has llegado – Me dijo con su característica sonrisa rota.

-        Sí, estoy deseando incorporarme a filas – Dije intentando ajustar de nuevo la cara de pánfilo a un grado no muy excesivo.

-        Bien, así me gusta, que empieces con ganas. Ven –dijo saliendo de la habitación y metiéndose en el pasillo por donde se había marchado Bruno momentos antes – te voy a acompañar a tu habitación.

Tras dos o tres vueltas y dejar atrás al menos diez estancias llegamos a una habitación bastante sucia donde había tres literas con varias camas sin hacer, una sucia y pequeña ventana sin cortinas dejaba pasar la luz del sol dejando entrever las motas de polvo que danzaban sin descanso en un baile caótico.

-        Esta es tu habitación, coge alguna de las camas de arriba, tus compañeros te agradecerán que no dejes muchas cosas por medio. Ya te los presentaré luego. Ahora acomódate.

Y tras decir esto se marchó. ¿Acomodarse? Tenía gracia. No me podría acomodar en aquel estercolero ni aunque me dijeran que el ruido que escuché al entrar tras el destartalado armario no era el de una rata del tamaño de un gato. Saqué la pequeña cajita del macuto y me la guardé en el bolsillo interior de la cazadora que llevaba puesta, luego empujándolo desde abajo lo dejé sobre la cama. No había nada en aquel macuto que necesitara, su probable robo, no interrumpiría el desenlace de la misión. Sin embargo, no podía perder aquella caja.

Quería terminar pronto con todo aquello. Siempre me enseñaron en mi formación que una misión es más compleja y por lo tanto más difícil de completar con éxito cuanto más tiempo se emplee en desarrollarla. No tenía que quedarme allí un mes para encontrar a Abigail y hacer feliz a su padre. Cierto era que las habitaciones de las mujeres estaban apartada de las nuestras y además había orden estricta de no ser visitadas por ningún hombre, claro esta, con excepción de Carlos y Bruno. Pero tanto en las tareas, como en las reuniones y las horas de comidas, hombres y mujeres se relacionaban sin distinción de sexo, al menos sin una distinción aparente.

Abigail, solía estar en la cocina por lo que sondeé, y mi primer cometido no tenía mucho que ver con el suyo, era ocuparme de los servicios, como es lógico. Siempre el nuevo se come el marrón, y nunca mejor dicho. Pero aun estando allí, frotando con una renegrida fregona la taza del váter que mostraba un color, si cabe, más negro que el de la propia fregona, me vino a la mente, a modo de evasión, una pequeña cala que conocí hace nueve años, la cala de Tarroja, pequeña, de aguas cálidas y trasparentes, un lugar idílico que pude compartir con Isabella. Aun la recordaba como si fuera ayer. Recordaba sus pechos al sol y su cálida sonrisa cuando me miraba con la mano puesta en la frente para hacer sombra sobre sus grandes y luminosos ojos color avellana, recordaba su voz al pronunciar mi nombre, o al menos el nombre con el que me presenté meses atrás, y sobre todo, recordaba aquel suave aroma, ese aroma de su ondulado pelo rojizo, que hacía juego con sus pecosas mejillas y su tersa piel. Sabía que en breve podría disfrutar de aquella cala y de todos sus recuerdos, aunque por desgracia, nunca más lo podría hacer junto a Isabella.

Llegó la hora de comer y si esto hubiera sido una historia que escribir, un libro que publicar, la acción, el misterio, empezaría ahora. Hasta este momento solo habría narrado una pequeña introducción, me habría presentado, habría planteado un escenario  y en este párrafo empezaría realmente una historia épica llena de situaciones peligrosas, y malos con los que luchar, llenos de cicatrices y manos capaces de romper un cuello en segundos. Pero la misión era la misión, y como he dicho anteriormente cuanto antes la finalizara, más probabilidades de existo tendría. Así que me acerqué a la mesa, una gran mesa corrida para algo así como 40 comensales, muchos más de los que habían formado el día anterior aquel funesto círculo, y tomé asiento. Suponía que todos estaban allí. Bruno presidía un extremo de la mesa, Carlos el otro. A lo mejor no era el momento más apropiado, cómo podría zafarme de tanta gente. Abigail además no cooperaría fácilmente, por no decir que se hallaba tres sillas más a la izquierda de donde estaba yo sentado. No sabía cómo lo podría hacer, pero entonces Bruno se levantó y habló. Comenzó a pronunciar un par de frases y entonces lo vi todo mucho más claro. Aquel animal, aquel ser abominable había creado un pequeño ejercito dispuesto a todo, y mi única solución consistía en hacer lo correcto. Quizás esto no repararía los errores pasados, pero, en cierto modo, me haría sentir mejor.

Pedí disculpas, me levanté de la mesa y me fui al servicio. Sé que todos me estaban mirando mientras me marchaba, pero contaba con que no lo harían cuando regresara. Me palpé el pecho, buscando algo que no era el corazón, pero que igualmente contenía algo vital para mí, para esta misión. Era la solución a todos los problemas, era la caja de Pandora, y estaba a punto de abrirla.

Al sentarme, sonreí a mis compañeros de al lado, y también lo hice con Carlos, que me observaba inquisitivamente desde el extremo más alejado. Comimos, bebimos y brindamos por un futuro prometedor, un futuro renovador. Cuando todo hubo terminado, salí a fumarme un cigarrillo al pequeño huerto por el que se accedía a través de la cocina. El sol brillaba bien fuerte, y sus rayos calentaban mis cansados huesos. Nostalgia de verano vino a mi mente, el sonido de las olas, la suavidad de la fina arena bajo mis pies, la brisa del mar acariciando mi rostro, pero un pequeño alboroto me devolvió a la realidad, miré hacia la ventana de la cocina a través del humo de mi cigarro y vi como Abigail se desplomaba en el suelo, poco después lo hizo su compañera de tareas entre gritos de auxilio. Pronto todos empezaron a correr y chillar. Bruno salió tambaleándose de la cocina, entró en el huerto y me miró extendiendo la mano hacia mí, él también cayó.

Apuré una última calada y recogí mis cosas, al salir, vi de nuevo la cara de Carlos, que estaba sentado en un roñoso sofá, con los ojos vueltos y un pequeño hilo de baba blanca saliendo por la comisura de sus deformes labios. Ya nunca más vería esa siniestra sonrisa, aunque su imagen quedaría grabada en mi retina para el resto de mis días.

Aun me repito que hice lo correcto, que fue necesario, bueno. En mi trabajo no hay lugar para sentimentalismos, hay que ser frío, calculador, y sobre todo ceñirse al plan. Pero aquel día, cuando vi la imposibilidad de verter el veneno en el vaso de Abigail, y tras haber escuchado el discurso de Bruno, supe que lo más acertado sería depositarlo en la fuente de donde servirían la bebida para brindar por su futuro, por su futuro renovador. No me cabe duda de que hice lo correcto, no me cabe duda de que el mundo estará mejor sin ellos. 

Hoy han pasado dos meses desde que fuese por primera vez a aquella reunión, y por fin me han pagado, la maldita Comisión ya me ha pagado, esta crisis nos afecta a todos cada vez más. Al menos sé, que por muy mal que se pongan las cosas, siempre tendré la cala de Tarroja para rememorar tiempos mejores.

 

Luego de limpiar su cuarto, un adolescente recuperó el ticket olvidado.

Ryan Kitching, un joven escocés de 19 años, encontró un boleto ganador de lotería en el desorden de su habitación. Según reporta el Daily Telegraph, el adolescente había comprado unos tickets de “Lotto” semanas atrás y luego los había perdido. Sin importarle demasiado, siguió su vida hasta olvidar por completo de su existencia. Hasta que un día su madre, ya cansada del desorden del muchacho, le exigió que arregle y limpie la habitación. Fue entonces cuando debajo de sábanas, ropa sucia, libros y revistas, encontró los boletos.

“Tuve un extraño presentimiento”, declaró Kitching, quién decidió llevar los tickets al supermercado para chequear si le correspondía algún premio. “Cuando me dijeron que había ganado 52.981 libras (aproximadamente 83.000 dólares), casi me desmayo”, contó el asombrado Ryan. “Voy a guardar gran parte del dinero para comprarme un departamento, pero antes le voy a regalar unas vacaciones a mis padres”, finalizó el muchacho, quién aseguró que la próxima vez que su madre le pida que ordene su habitación, no lo pensará dos veces.

 

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